Cómo afecta la economía a la relaciones de pareja

La economía afecta todos los aspectos de la vida y, por lo tanto, también a la relación amorosa.  Esta influye principalmente en varios aspectos, como por ejemplo, en la toma de decisiones en el hogar.

Y es que, en nuestra sociedad, quien tiene el dinero es quien, en algunas ocasiones decide, aunque en circunstancias normales los papeles se pueden repartir y cada miembro de la pareja se especializa en áreas distintas, por ejemplo, uno se puede ocupar de los gastos de la casa, otro del auto, mientras que las vacaciones se asignan principalmente a uno de ellos, etc. Pero, finalmente, quien tiene la fuente del dinero, puede tener el poder último de decisión.

La Pareja es una Unidad Social

En la forma de compartir la vida, la pareja es una unidad social y como tal, ha de tener una economía propia y bien establecida; que exista un dinero en común y se tomen las decisiones sobre él en conjunto y por consenso, es un elemento fundamental en el funcionamiento de la pareja. Cómo se aporta ese dinero en común depende de las características de cada pareja.

De igual forma, incluso en el régimen de separación de bienes cada miembro del matrimonio tiene la obligación de contribuir a la economía de la pareja de forma proporcional a sus ingresos, mientras que una diferencia importante entre la separación de bienes y el régimen de gananciales es que las ganancias de cada uno de los bienes privativos son suyas y no tiene que pedir ningún permiso al otro para hacer con ellas lo que quiera, es decir, la separación de bienes da una independencia a las partes en el manejo de sus bienes, que no existe en el régimen de bienes gananciales.

Las Relaciones Económicas, ¿un Problema?

Las relaciones económicas pueden ser una fuente de problemas, que surgen cuando un miembro siente que el otro le abusa. Por ejemplo, un tema común, se funciona en separación de bienes: Uno ha comprado una infraestructura antes de estar en pareja. Viviendo juntos, las finanzas en común son inevitables y si uno paga la comida, quizá el otro podría pagar el apartamento; pero cuando el que no es dueño del piso se da cuenta que en realidad le está ayudando a pagar el piso de aquel, pueden llegar a surgir discusiones.

Si se percibe que se está “haciendo mal”, ¿cuál es la mejor forma de reconducir la situación?

La comunicación y la generosidad.

Las relaciones económicas tienen que estar muy claras, respaldadas legalmente y ser equilibradas de forma que nadie se sienta timado ni abusado. Pero dentro de esa filosofía, para vivir en común, se ha de ser generoso con el otro, ya que no se puede estar midiendo al mínimo lo que cada uno aporta.

Existen estudios que muestran que gastar el dinero de manera irresponsable aumenta de forma clara las posibilidades de divorcio.

En donde la economía toma un protagonismo total es precisamente a la hora de la separación. En esos momentos se puede llegar a tomar decisiones precipitadas y a la larga muy dañinas, llevados por el deseo de acabar como sea con una relación dolorosa o viceversa, se trata de arruinar al otro para vengarse.

Los factores que marcan la diferencia.

En cada pareja el régimen económico, más idóneo, depende de su situación particular. Actualmente muchas parejas se forman con una visión de futuro limitada: “mientras dure” o “en tanto en cuanto sienta eso por ti”; y por esto, las relaciones económicas se plantean de manera que la separación se realice aun de manera más más fácil.

A la vez, las parejas que tienen hijos de anteriores matrimonios suelen plantearse claramente los aspectos económicos por salvaguardar derechos de los hijos anteriores, a la formación de la pareja. Entonces buscan ser muy cuidadosos para que el otro no piense que está financiando a unos hijos que no son suyos, y con los que a veces, es difícil llevarse bien. No obstante, el dinero es un tema que puede resultar desagradable y, por eso, muchos evitan hablar de ello; por ello, hacer un acuerdo, y aclararlo, puede evitar problemas futuros.

La manera más práctica de administrar el dinero

Antiguamente era la mujer la que administraba el dinero y el hombre quien lo ganaba; pero actualmente ya no es así: puede existir una división de funciones, donde un miembro de la pareja se encarga de un aspecto particular, a saber: porque le gusta, por responsabilidad o simplemente porque no lo odia.

Consejos y otras consideraciones

Es necesario que el régimen económico se adapte a la pareja, lo cual es necesario que sea explícito, claro y legalmente basado. A la ves, es menesteroso que se lleven unas finanzas en común, ya que decir “esto lo pago yo” y “esto lo pagas vos”, en todo momento, puede dar lugar a problemas si se producen desequilibrios y pactar unas finanzas en común es un medio para evitarlos. A la vez, es interesante plantearse objetivos financieros a más largo plazo, aunque hay que tener siempre los pies en la tierra y saber que no siempre se podrían cumplir.